miércoles, 1 de octubre de 2014

EL ESPEJO



En verano dejo la puerta abierta. Permito que el clima invada los rincones y me diga que sufro y estoy vivo. Me recuesto en el cuarto de la tele en un sillón mullido que respira. Duermo. Sssshh, desperté ayer. Uno no sueña esas cosas: una mujer se quitaba la blusa y la dejaba caer, luego me lanzaba el sostén y danzaba. No es vecina no es amiga o comadre, ¿quién es? Uno no se pregunta esas minucias. Su falda a la rodilla se hallaba en el piso y un minuto más su tanga se posaba en mi cara y tenía ese olor que es tierra, viento, fuego y esclaviza. Pretendí incorporarme y con el dedo denegó. Mi cuerpo ahora era un corazón desbordado. Continuó el baile: como mulata como negra como blanca. Sus nalgas delineaban círculos breves, lentos, nacarados; sus tetas eran fruta roja y de su abdomen no me acuerdo porque no se afeitaba y su pubis refulgía de negrura mulatura blancura. Su entremuslo ofrecía una sombra con alas y delirio, y de nuevo quise moverme, uno no resiste esos estímulos, pero ella flamigereó calmado señor tranquilo y continuó su danza de silencioso estrépito, y yo veía ese trasero, esas zonas oscuras, esos labios abiertos, ese pelo y mi miembro bullía en busca de abertura vulva o de algún roce perdido de sus dedos rosados negreados mulatados. Uno no evita su sexuamilitud.





Fue cuando se acercó sin dejar de menearse y descubrí su férvido lunar en su muslo enviando llamaradas, llamadas, llamas, lla. Me arrancó la playera y fue a mis pectorales con su lengua de crema al tiempo que su mano hurgaba bajo mi bermuda. Intenté llegar a sus tetas de pezones erectos pero una vez más me rechazó, uno no está para eso; sin embargo, no quise violentar la sensación de ese cuerpo que olía a gentileza y a nave de los tiempos mientras conquistaba mi desnudez atragantante y me acercaba a la fuente dúctil de su acrobacia. Luego lamí sus pies para satisfacer esa necesidad elemental y en ruta de su vello empapado me detuvo de nuevo y dejé que sus labios hicieran su verano.


Entonces descubrí el espejo donde unas manos estrujaban sus pechos, sus caderas, su espalda y sus dedos visitaban los sitios reservados y ella gemía y era piedra, nuez y gelatina y su pelo encendía el azogue y apagaba las luces y sentía su aroma que rugía y su humedad que me secaba y su piel que se cimbraba en su danza de pequeños quejidos. Volví al espejo, uno es curioso a veces, y notaba su perfil sus heridas, su pubis digiriendo su lunar de lechera y aquel cristal que se revolvía con paroxismo humano y quedaba más pálido que un muerto. Ah, uno no está para sonrisas, mucho menos para preguntas. Dejé que se vistiera, decir adiós es pésima costumbre, que desapareciera por la puerta, cargando el espejo de bisel que tal vez ofrecía en varios pagos.


ÉLMER MENDOZA



Élmer Mendoza (Culiacán, Sinaloa, 6 de diciembre de 1949) es un escritor mexicano, representante de la llamada narcoliteratura. Dramaturgo y cuentista, es conocido ante todo por sus novelas negras. Algunas de ellas tienen como protagonista al detective Edgar El Zurdo Mendieta.

Aunque nació en la ciudad de Culiacán -en la Colonia Popular, lugar que estará normalmente presente en sus obras como Col Pop-, "creció en el campo, al lado de su abuelo materno, trabajando, entre corridos y música norteña. Cuando regresó a la ciudad descubrió la música y la cultura del rock, y al mismo tiempo la lectura".

La consagración internacional le llegó con Balas de plata, novela que obtuvo el Premio Tusquets 2007 y en la que aparece el detective Edgar Mendieta. El Zurdo Mendieta -funcionario de la policía mexicana, no demasiado inmune a las corruptelas que lo rodean, que además consume ansiolíticos- es "un psicólogo intuitivo, como lo es todo detective que se precie: por eso sabe que los asesinos carecen de aptitud para la tristeza" y se guía por la consiga "Los culpables me encuentran".

En esta novela hay un guiño metaliterario a Juan Rulfo: Pedro Páramo figura en ella (como también lo había hecho en Cóbraselo caro, publicada en 2005) y probablemente lo sea también el título a Ricardo Piglia y su novela policial Plata quemada. Por cierto, el mismo Élmer Mendoza, Elmer aparece en La reina del sur como uno de los varios amigos que entre trago y trago en una cantina y con un corrido como música de fondo le da datos acerca del narcotráfico en México al narrador de la novela de Arturo Pérez Reverte.

Sobre la narcoliteratura dice: “Es una estética de la violencia que se está dando en el cine y la música pero también en la ópera, la danza, las artes plásticas y el teatro. Es todo un movimiento, no es oportunismo. Es como descubrir una veta de metales: habrá quien saque las mejores pepitas y quienes solo rasquen. Me gusta la palabra narcoliteratura porque los que estamos comprometidos con este registro estético de novela social tenemos las pelotas para escribir sobre ello porque crecimos allí y sabemos de qué hablamos”

Profesor de la Universidad Autónoma de Sinaloa, es un incesante promotor de la lectura e instituciones culturales.


Fue elegido miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua en la sesión plenaria del 11 de agosto de 2011 y se integró a ella el 26 de abril de 2012.

jueves, 12 de junio de 2014

EL CAMINANTE MARIO TREJO





Mario Trejo nació en Argentina el 13 de enero de 1926 y falleció el 13 de mayo de 2012. Fue un importante escritor que además se aventuró en el campo del cine como guionista y realizó labores de periodista.
Existe mucho desacuerdo en torno al lugar de nacimiento de Trejo, se dice que pudo ser en la provincia de Buenos Aires, quizás en La Plata o hasta en la misma capital; él mismo asegura que esos datos no son relevantes para hablar sobre un autor.
Ha tenido una carrera literaria bastante fructífera y ha colaborado con numerosas revistas del área de las letras tales como Contemporánea, Luz y sombra, Conjugación de Buenos Aires y Cinedrama, de ésta fue además el fundador.
En los años 50 comienza a relacionarse con el Grupo de Arte Concreto-Invención, formado por un conjunto de artistas que seguían la línea poética de Vicente Huidobro y Pierre Reverdy. Durante ese período también participó de la creación de Poesía Buenos Aires, una revista de poesía que se convirtió en un medio de gran influencia.
Algunas de sus obras más conocidas son "Celdas de la sangre", "El uso de la palabra", "Orgasmo y otros poemas" y "Libertad y otras intoxicaciones".





Ultimátum a un joven poeta

Que el pan sea pan y mar el mar
Basta de conjeturas
Murciélagos lunares o roedores de orquídeas
Toda palabra tiene precio
Las palabras que atacan como rayos o víboras
Y también madre
Amigo
Y alcohol y cama y mesa
Y el hijo concebido a dulces empujones
Y los hongos que provocan destellos de amor
O resplandores de muerte
Y el poeta que cae bajo las balas
Como un sol que la noche acribilla

Que el pan sea pan y mar el mar
Y el agua eterna
Pero la sed eterna
Para poder decir al fin:
He hallado un pan junto al mar
Los buitres sobrevolaban mi amor
He mordido una orquídea

Los buitres disputaban un cuerpo querido
He guiado camiones y dormido en aserraderos
Los buitres devoraban a mi amada
Viajé de noche sobre la arena caliente
Invoqué los nombres secretos
Conjuré un maleficio
Contuve una catástrofe
Conduje a un águila a su nido
He muerto con mis muertos y estoy vivo

Cuando llegué a la ciudad
Un loco vagaba por las calles
En su mirada había un cuchillo
Le di mi mano
Lo miré
Le hablé y mi voz duró entre los astros
Éramos sólo dos sobre la tierra
Pero éramos dos sobre la tierra

La soledad se hizo añicos
La poesía palabras


Solicitud de clemencia

Yo sólo pido perdón
por haber besado las playas del Mar Rojo
haber visto las luces de Aqaba en el amanecer verde
haber tomado mate entre el humo de los asesinos
haber temblado ante el incesto
de pez piedra con las piedras
del sol con la belleza
de mis sueños con la realidad

Yo sólo pido perdón
por haber inventado las montañas de Arabia Saudita




Labios libres

Al cabo de las tierras y los días
de horarios y partidas y llegadas
y aeropuertos comidos por la niebla
enfermo de países y kilómetros
y rápidos hoteles compartidos

Luego de esperas
prisas
y rostros y paisajes diferentes
y seres encandilados por el olvido
o abiertamente besados por la vida

Después de aquella amada
y esa otra apenas entrevista
mujeres cogidas por mi soledad
y ahogadas por las bellas catástrofes

Luego de la violencia y el deseo
de comenzarlo todo nuevamente
y los errores
y los malentendidos cotidianos
y los hábitos torrenciales del trópico
y noches acariciadas por el alcohol
y tabaco fumado con tanta incertidumbre

Al cabo de un nombre que no me atrevo a decir
y de alguien que yo llamaba Irene
de cierta voz
cierta manera de clavar los ojos
al cabo de mi fe en el entendimiento de los hombres
y en el corazón de ciudades y pueblos
que nunca sabrán de mí

Luego de tanta tentativa de huirme o enfrentarme
y comprender que estoy solo
pero no estoy solo
al cabo de amores corroídos
y límites violados
y de la certidumbre de que toda la vida
no es más que los escombros
de otra que debió haber sido

Al cabo del hachazo irreparable del tiempo
sólo puedo blandir estas palabras
esta obstinación de años y distancias
que se llama poesía


Los campeones de la noche

Ninguna ley tengo para ofrecer
ninguna profecía
salvo la muerte y las revoluciones victoriosas

Dejemos entonces al guerrero en paz
y a los hermanos rotos en medio del camino
Pasemos al sacrificio
La ceremonia está servida:
abrazos celebrados detrás de la ciudad
besos en andenes movedizos
mudas consignas en salas de espera
y a veces ni un guiño
nada para despistar
nada para sobreentender
sólo los ojos lacios como en mesa de póker

Ya no podremos ser los elegidos por el sol
los cachorros feroces que asombrarían al mundo
Apenas sí hemos nacido sin querer
viejos desconocidos a quienes llamo mis amigos
perdidos en el trasbordo y sin saber qué tren tomar!

Pero mis compatriotas juegan a dormir y a olvidarse de todo
borrachos que invocan a Dios como a una deuda de juego
soldados que hacen patria en los umbrales
pálidos maricas dispuestos a fingir hasta el alba
parejas para las que ha terminado sin gloria
esta noche en la que tanto creyeron
y también el húmedo insomne
que mueve sus ojos desde el hospital
acechando el ruido de los libres
aullando por la droga que le traerá el olvido
el negro paraíso que es dormir una noche

Y aquí
en el centro de la ciudad
las tiernas actrices leen su nombre en el diario
y los tenebrosos también quieren saber qué pasa en el mundo
mientras los coches llevan solitarias parejas
y todos tanteamos una cama y un nuevo sueño
y la mañana viene trayendo la luz y la paz
pero no para todos
apenas para nosotros
los ganadores
los verdaderos campeones de la noche

A Paco y Juan,
Fechadamente


Orgasmo


1
Breve vida feliz
Breve muerte feliz


2
Pasó ya el tiempo de destrucción.
Atrás quedaron los mordiscos del cáncer
los huesos roídos o furiosos
historia de un momento
de un segundo
de un estrépito
historia de una mujer desnuda lentamente.

Se enciende entonces el primer recuerdo
infancia de cordones arqueológicos
invisibles y vivos
violentas presiones de la luz
escenas resbalosas
recuerdos de mercurio.

Pronto me vi
en medio de los primeros tumultos
adicto ya a la muerte
luto tenaz que nunca me abandona.

Delirio de las familias
bacanal de ciegos en un país de sordos
la consigna es huir
volar hacia el sol de la noche
explosiones de nombres
rasgos risas agujas
crepitaciones olorosas
sílabas cazadas una a una
erecciones viajeras
angurrias cardinales.
Aquí está la clave:
huir.
Regresar es nacer.


3
Huir de la pequeña historia.
La anécdota me saca de quicio.
Vivamos el Gran Cuento.
Estoy traduciendo.
Hablo una lengua que apenas conozco
sonidos heredados
robados a lo lejos
ruidos enfermos de cultura.
Yo quiero hablar mi lengua
lengua huérfana
asesina del padre y de la madre
lengua experta
jerga de la experiencia.
Tartamudeo
gruño
digo sólo estertores.

La garganta se seca
vomito canciones mongoloides
y mi madre junto a mí
repite que me deja para siempre.
Un aeropuerto está cerca.
Siempre será así.


4
Volvamos al Gran Cuento.
La Historia
parida o parturienta.
El pulgar que se opone a la palma.
Milagro de la mano.
Sentidos.
Oreja lengua nariz
y sobre todo piel y ojos.
Escribo al dictado.
No me disculpo.
Hay poco tiempo.
De un momento a otro
de un hombre a otro
no hay más que la distancia de una imagen.
Ni ilusión ni realidad.


5
Los ejércitos se encuentran a las puertas de la vida.
Vienen con todo.
De los sables caen gotas de asco.
Los caballos bufan
y los búfalos se acercan al galope.
No hay que errar el tiro.
Queda una sola bala.
Apretar bien el arma contra el hombro
contener la respiración
hasta que el universo todo se detenga.
Sólo un ojo sobrevive
y el miedo es la bestia que galopa hacia nosotros.
La mano tiembla apenas.
La salud está crispada.
Sólo falta disparar.
Breve vida feliz.
Breve muerte feliz.


6
La bala contra el búfalo.
Ella
la que quiero
entre el búfalo y la bala.
Ahora todo es puro espacio que cruzará su sombra
su fantasma
su cuerpo real que los buitres comerán más tarde.
Porque búfalo y bala
han llegado juntos a ese cuerpo querido.
Mujer poesía libertad justicia.
Ella
mi vida.
Los amigos nos rodean de calibres.
Los buitres siguen leyendo
y en el planeta sólo retumba mi soledad.


7
Nostalgia de palacio o de caverna.
Allí todo hubiera sido diferente.
No me quejo.
Sólo quiero aclarar.
Quise hacer el primer fuego
y otros lo habían hecho antes.
Quise incendiar los castillos
y solo quedaban las ruinas.
Mi cuerpo acude a la ceremonia.
Es lo último que recuerdo.


8
Pero entre tiempo y conciencia
es necesario que ocurran algunos relámpagos.
La sombra será entonces
más nítida que el objeto.
Llueve desde hace meses.
Nieva en la Cordillera.
Los caminos están bloqueados.
Resbalo sobre el hielo.
Ciego en el viento blanco.
La ropa no termina de secarse en mi cuerpo.
Estoy aterido.
Elijo o me atrevo a los nombres propios.
Regreso a los imperios concretos.
Estoy a punto de verdad.
Vacilo
acudo a la estrategia
oculto el nombre de los cuerpos
amados y amantes
de esas voces amigas y enemigas
de ríos y montañas
de mares y desiertos
de locas avenidas en locas capitales.
No importa en qué lugar
una palabra hará siempre de látigo.


9
No hay nada más honesto que la necesidad.


10
Ha llegado la hora.
Confesaré.
Daré datos precisos.
No mentiré.
No caeré en contrabando.
Tomaré todas las drogas.
Acataré lo sagrado y lo profano
su único hijo
nuestro dolor.
No codiciaré la muerte del prójimo.
Me revolcaré sólo de amor.
La noche, sabemos, etcétera, etcétera, etcétera.
El alba
ya lo dije
es oficio de sobrevivientes.


11
Orgasmo
Breve vida feliz
Breve muerte feliz

En él vengo al mundo
en él soy Dios
el universo me recibe
soy el sol
y soy el relámpago que me mata

Breve vida feliz
Breve muerte feliz

A Fernando Birri



martes, 22 de abril de 2014

LAS CIUDADES Y LOS MUERTOS





No hay ciudad más propensa que Eusapia a gozar de la vida y a huir de los afanes. Y para que el salto de la vida a la muerte sea menos brusco, los habitantes han construido una copia idéntica de su ciudad bajo tierra. Los cadáveres, desecados de manera que no quede sino el esqueleto revestido de piel amarilla, son llevados allá abajo para seguir con las ocupaciones de antes. De éstas, son los momentos despreocupados los que gozan de preferencia: los más de ellos se instalan en torno a mesas puestas, o en actitudes de danza o con el gesto de tocar la trompeta. Sin embargo, todos los comercios y oficios de la Eusapia de los vivos funcionan bajo tierra, o por lo menos aquellos que los vivos han desempeñado con más satisfacción que fastidio: el relojero, en medio de todos los relojes detenidos de su tienda, arrima una oreja apergaminada a un péndulo desajustado; un barbero jabona con la brocha seca el hueso del pómulo de un actor mientras este repasa su papel clavando en el texto las órbitas vacías; una muchacha de calavera risueña ordeña una osamenta de vaquillona.





Claro, son muchos los vivos que piden para después de muertos un destino diferente del que ya les tocó: la necrópolis está atestada de cazadores de leones, mezzosopranos, banqueros, violinistas, duquesas, mantenidas, generales, más de cuantos contó nunca ciudad viviente. La obligación de acompañar abajo a los muertos y de acomodarlos en el lugar deseado ha sido confiada a una cofradía de encapuchados. Ningún otro tiene acceso a Eusapia de los muertos y todo lo que se sabe de abajo se sabe por ellos.

Dicen que la misma cofradía existe entre los muertos y que no deja de darles una mano; los encapuchados después de muertos seguirán en el mismo oficio aun en la otra Eusapia; se da a entender que algunos de ellos ya están muertos y siguen andando arriba y abajo. Desde luego la autoridad de esta congregación en la Eusapia de los vivos está muy extendida.

Dicen que cada vez que descienden encuentran algo cambiado en la Eusapia de abajo; los muertos introducen innovaciones en su ciudad; no muchas, pero sí fruto de reflexión ponderada, no de caprichos pasajeros. De un año a otro, dicen, la Eusapia de los muertos es irreconocible. Y los vivos, para no ser menos, todo lo que los encapuchados cuentan de las novedades de los muertos también quieren hacerlo. Así la Eusapia de los vivos se ha puesto a copiar su copia subterránea.
Dicen que esto no ocurre sólo ahora: en realidad habrían sido los muertos quienes construyeron la Eusapia de arriba a semejanza de su ciudad. Dicen que en las dos ciudades gemelas no hay ya modo de saber cuáles son los vivos y cuáles los muertos.



ITALO CALVINO

Nace en Santiago de Las Vegas (Cuba) en 1923. A los dos años se muda a Italia. Estudia ingeniería y abandona durante la guerra. Milita políticamente en la Brigada Garibaldi, un grupo de tendencia comunista. Sucesivamente, colabora con varios diarios y revistas y trabaja también como asesor editorial.

Entre sus muchas obras se puede destacar "El vizconde demediado" (1952), "El barón rampante" (1957), "El caballero inexistente" (1959), "La jornada de un escrutador" (1963), "Las cosmicómicas" (1965), "Tiempo cero" (1968) "Las ciudades invisibles" (1972), "El castillo de los destinos cruzados" (1973), "Si una noche de invierno un viajero" (1979), "Palomar" (1983).

Desde 1974 colabora con la "Corriere della Sera" con narraciones, apuntes de viaje e intervenciones sobre la realidad política y social del país. Desde 1979, continúa esta actividad en las columnas de "Repubblica" hasta su muerte, que llega en 1985.


viernes, 31 de enero de 2014

CRUZANDO EL RÍO




Un anciano maestro zen y dos discípulos andaban en paz y silencio por un largo camino. Hacia el mediodía llegaron a un río y vieron a una chica muy hermosa sentada tranquilamente con los pies puestos en el agua. La chica contemplaba receptiva y seductora a los tres caminantes.
Los dos discípulos empezaron a mostrarse nerviosos ante tanta belleza. Los dos quedaron embelesados por el atractivo radiante del cuerpo de la chica y por la brillantez de su mirada. Poco a poco se fueron acercando, dejando al maestro en un segundo plano. 
Ella, con actitud seductora, les miró y les dijo:
-¿Quién de los dos podría ayudarme a cruzar el río?...

Los dos muchachos se miraron y dirigieron un gesto interrogando al maestro que observaba lo que estaba pasando. El maestro lanzó una mirada profunda a cada uno de ellos sin decir nada. Después de un largo y tenso minuto de dudas, uno de los discípulos avanzó, y tomando a la mujer en brazos, la ayudó a cruzar el río entre sonrisas, caricias y mucha complicidad.

Una vez llegaron al otro lado del río se dieron un beso tierno y se despidieron sin dejar de mirarse. El joven se dio media vuelta y continuó el camino con el otro discípulo y el maestro.

El discípulo que se había quedado junto al maestro no dejaba de lanzar interrogadoras miradas al silencioso e impasible anciano que solo observaba. Pasaban las horas mientras avanzaban silenciosos por las montañas y valles. El discípulo que no había cruzado el río junto a la muchacha, realmente lo estaba pasando muy mal. Pero no decía nada.

Por la noche, cuando llegaron a la casa, sus movimientos delataban su estado interno: se quemaba con el fuego que encendía, se le caía el vaso de agua que sostenía entre sus manos, tropezaba con la raíz de un árbol del jardín... Su mirada siempre encontraba el rostro impasible y ecuánime del anciano, que lo observaba sin emitir juicio ni palabra. 

Tres días después, la tensión llegó a ser tan dura, que el chico se dirigió hacia el maestro y le dijo con rabia: 
-¿Por qué no le has dicho nada a mi hermano, que rompiendo las reglas de la sobriedad ha encendido el fuego del erotismo con aquella chica del río?, ¡¿por qué?!, ¡¿por qué no le has dicho nada?!... ¡¡Y no me digas que la respuesta está en mi interior porque ya no puedo escuchar ni ver nada con claridad!!, ¡necesito entender!, dame una respuesta, por favor.

El anciano, dedicándole una mirada integral de rigor y benevolencia, le respondió con serenidad y contundencia:


-Tu hermano ha tomada la mano de aquella mujer a un lado del río, y la ha soltado cuando ha llegado al otro lado. Tú has tomado la mano de aquella mujer a un lado del río, y aún no la has soltado.


jueves, 12 de diciembre de 2013

CANCIÓN IMPLACABLE




Me cago en Dios
& en todos sus muertos.
Me cago en la hostia
& en el coñito de la vírgen.
Me cago en los muertos
del Dios de Dios
en la soberbia de Federico Nietzsche
en el cuerpo tembloroso de mi alma
& las ortigas al aire del ateo
en la muerte prematura de los justos
en la fugacidad del coito & sus centellas.
En el verbo animal.
En la imaginación-rizoma.
En los textos del saber tan destetado.
En la raja de los mundos.
Yo me cago.
Concentrado en el incendio de mis poros
en este alcohol-maleza que me cimbra
en el ojo infinito de mis huellas
en el furor salvaje del desmadre
en la imposible muerte & sus ofrenda.
En el barro de la áspid que calienta
en las rocas de la amada
en la levitación de mi calaca
en el cojo corazón de lo innombrable.
En el aleph acuoso de mis llagas
en la vítrea desazón de mi asesino
en la mano del placer
en la droga anidada en sus colmillos
En el ogro filantrópico & su esposa
en la tumba del azar tan manoseada
en el germen de la lírica / que es caca.
En la boñiga aérea
en las lagañas topas
en el cráneo todo resplandor de Charleville.
En las ratas que aún huyen del Mar Ebrio
en lo blando
en lo fofo
& en lo inerme.
En el eructo del éter de los sapos
en las sangres hirvientes
en las sombras
en el rosa gargajo de las albas
en el vidrio insensanto que he escogido como calle
en las barrancas de Venus tumefacta.
En el platón del festín
en las bacinicas de la tregua
en el hongo podrido & su tridente.
En el genealógico tumor de la US Army
en el extenso linaje de la mierda.
Abismo & resplandor/ azar & viento.
Vena abierta de coxis a clavícula.
Regazo de embriaguez.
Llama de arpas embozadas.
En las ingles sin axilas de Dios-inventamuertos
en el suave & múltiple rumor que hacen 2 lágrimas
en el mar
en sus desiertos 
& en mí mismo.







MARIO SANTIAGO PAPASQUIARO - Poeta Infrarrealista

jueves, 5 de septiembre de 2013

MANIFIESTO




Nosotros...
que no nos adjudicamos la representación de persona o animal alguno y que nacimos en un pueblo que todavía nos negamos a reconocer como ciudad...

Nosotros...
bohemios a nuestra manera, taciturnos y melancólicos...noctámbulos...
que noche a noche recorremos el infinito espacio sin dueño...
que no admitimos límites, ni siquiera de edad o espacio...
que depositamos nuestra voluntad en otros que dicen representarnos...
violadores de reglas, estatutos...ladrones de ideas por haber nacido tarde...
que odiamos a los fabricantes de pastas dentales, porque apretar el pomo por el medio ya no es lo mismo...
silenciosos y desvinculados, admirados y repulsivos... constantes...
hijos, nietos y herederos de aquellos que creían que la luna era de queso,
que por vergüenza a mostrarnos escondemos nuestras poesías y cuentos..
que vivimos la hermosa rutina de reconocernos en cada baldosa de nuestro habitual camino...
que estudiamos, trabajamos y le quitamos horas al descanso para habitar un espacio...
dueños de nuestro pensar, anhelantes y obsequiados, desposeídos de un espacio común...contradictorios
que vamos a seguir negando la representatividad que dicen les hemos dado...
que regalamos todas nuestras ideas en cada conversación sin esperar nada a cambio...
que ya no encontramos mariposas ni barriletes de cañas...

Nosotros
por nuestra propia voluntad y por amor al lugar que reconocemos como propio
por sentirnos pertenecidos a pesar de los tapiales, los cercos y la burocracia que te pide carnet de acceso por entrar a cualquier lado...
por añorar las costumbres de aquellos momentos que ya no están...
por habernos quedado en la década del ´70...en su sentir...en sus reuniones...en sus manifestaciones...en su cultura y sobre todo en sus sonidos...


Nosotros
que agigantamos los hechos
y nos apropiamos de aquellos que no hemos vivido...
señores en nuestros dominios...
exaltados y fugaces...
acomplejados y creídos...
sonrientes en definitiva...

Nosotros
incoherentes en nuestro pensar y sentir...
navegantes sin destino fijo...
los que hubiéramos querido vivir
saltando de una época a otra
para volver eternamente irreconocidos



Nosotros
que nos reconocemos aún a través de un mensaje virtual
que a veces extrañamos las calles sin asfaltar
a los borrachos bailando rock en las viejas estación de trenes
a nuestros viejos tomando cerveza en la vereda en verano
a las rueda de las bicis girando en el verdín de las esquinas
a los pibes tirando cuetes a las parejas en las plazas
aquellos recitales que en nuestros recuerdos cada vez suenan mejor

Nosotros
negándonos a seguir creciendo sin historia
negándonos a no ser escuchados aunque no hablemos
negándonos a ser interpretados por nuestros "representantes"
negándonos al desarraigo que la invasión comercial impone negándonos a no tener un espacio propio.

Nosotros
por nuestra propia voluntad
y aprovechándonos de los intermediarios
empecemos a ocupar estos humildes megas que nos pertenecen en cada mail
para seguir reconociéndonos en cada mensaje.


TITO DEMORÓN

jueves, 8 de agosto de 2013

MANIFIESTO GUATONX


Anarkorporeos

El punk nunca hará dieta

Nuestro kuerpo, el primer enemigo
Es ahora, en el presente Gordx
Porque no se nace gordx, se llega a serlo..
Enunciamos, “algunas chicas son más grandes que otras”
Somos lxs anarKorporeos.
Nosotrxs proclamamos;
que ante todo, re-construiremos nuestras vidas desde lo que somos, lo que molesta,
el desborde del(a) chanchx que si desea vivir
somos golozxs y tentadxs, puro eros vuelto placer por la buena mesa y las vacanadas
nos gusta el calor que brinda la grasa en esos días de invierno
Y ante una cultura del recato, la buena presencia y el ser ubicaditx
Nosotrxs somos las trincheras del fascismo/dictadura de la piel
Somos vida desbordada de placer oral
Porque nos gusta comer y no queremos reprimirnos tales deseos
Solo para que le pueda gustar a la familia, al compañerx sexual de paso o al jefe que no me quiso contratar por la mala presencia.
Somos la denuncia andante de las inconsecuencias de la democracia de los cuerpos,
Cueste lo que cueste
Porque nuestros placeres estomacales no los transamos.
Somos quienes no nos resistimos a desaparecer ante el adelgazamiento de las diferencias corporales
Porque el ser gordx no es algo anecdótico, es político, contra lo establecido.
Lo que no encaja, lo que excede, lo que estalla límites, costuras y cierres, asientos de micros, fronteras, ficciones, deseos.
Acá están mis pliegues, acá están mis rollos, acá esta el cuerpo, ese que no corresponde, ese que aparentemente nadie quiere follar, este cuerpo enfermo.
Hablamos como gordxs, guatonxs,desde las estrías, celulitis, rollos grasientos y sebosos
que recorren nuestros cuerpos desbordados, el eterno sobrenombre escolar,
como proletarixs de la belleza y salud, más deseantes que deseables.
Hablamos las guatonas transfeministas, radicales,
porque no basta con destruir el género si no dinamitamos también las normas corporales.
Porque en el fondo, le damos asco a tu sistema de vigorosidad, fortaleza, fecundación y fuerza (de trabajo y militar).
Hablamos lxs gordxs que no comemos carne, lxs que creemos que el racismo el sexismo el heterosexismo y el especismo son rejas necesarias de destruir.
Lxs que no queremos trabajar, lxs que deseamos dejar de ser, abortar. Lxs que no queremos parir, estar en huelga. También hablamos las gordos peludas, hediondos, las feos, maricones hiperfemeninos, quienes no salimos en las pornos si no es a modo de fetiche, las camionas, desaliñadas, las que eruptan en la mesa, asquerosos, perturbadoras, excesivos, nunca callados ni impecables.
Eramos la gordita buena onda, la que nadie sacaba a bailar, la que jamás logró mantener una dieta, la avergonzada, la que se cubría, la “guatona culiá”, a esa que siempre le querían cerrar la boca, la chancha, lechona, obesa, bola de grasa, aceitosa, ballena, el Java, el empolvado, el Gonzalo Caceres, el bola/pelota, el manteca. Para el resto nuestro cuerpo es un gran globo desformado,  Grasiento
Porque todxs somos potenciales guatonas anoréxicos.
No queremos modificarnos o que nos acepten por “lo que somos por dentro”, ni auto-torturarnos con dietas y ejercicios extremos, queremos que los deseos se desaprendan y que nuestro cuerpo se transformen en potencia de deseo por el simple hecho de ser cuerpo.
Hablamos para los gordas que aún se encuentran en el espacio del silencio, de la vergüenza, de la burla… Les invitamos no a salir del closet de las tallas, si no que a destruirlo..
El espejo no es un reflejo de la realidad, lo que vemos en él, no es más que una construcción social necesaria de deconstruir.
Sacamos las garras, aullamos como lobas y salimos del espacio del silencio
                             HOY GORDE
                           AYER PUTA

                                MAÑANA LOBO